miércoles, 25 de enero de 2017

CATEDRAL DE SAN BASILIO EN MOSCÚ

Es sin duda alguna uno de los referentes arquitectónicos más grandes del país europeo y representa una de las construcciones más reconocidas en el mundo entero, estamos hablando de la Catedral de San Basilio en Moscú, Rusia.




La historia de esta magna obra es rica y cargada de misterio: según los historiadores fue ordenada por el zar Iván el Terrible y se realizó entre 1555 y 1561. Al ser terminada, los rumores dicen que ordenó sacarle los ojos al arquitecto Postnik Yakovlev, para que no pudiera construir nada igual.

La catedral se encuentra al sureste de la Plaza Roja, frente a la Torre Spasskaya del Kremlin, y se destaca por su enorme colorido. Algunos historiadores afirman que fue materia de orgullo para los grandes líderes comunistas de la ya extinta URSS (Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas).

Sus impactantes cúpulas no tienen comparación, y por ello han causado eco en el orbe como una de las edificaciones más sobresalientes en materia arquitectónica y, por supuesto, es uno de los sitios más visitados por todos los turistas que llegan a las frías tierras de Moscú.

Es importante mencionar que este complejo tiene más de 450 años de historia y que no ha estado exento de amenazas que pudieran hacerlo desaparecer. Sin embargo, ha sobrevivido incendios, guerras como la que sostuvieron los zares ante las tropas de Napoleón en la invasión francesa —que la usaron… ¡como establo!—, e incluso resistió a un plan de demolición por parte de los colaboradores de Stalin, quienes opinaban que San Basilio no dejaba suficiente espacio para los desfiles militares, pero para nuestra suerte el dictador ruso desestimó dicha iniciativa por la importancia histórica de este edificio.

Como dato curioso podemos decir que todos la hemos visto alguna vez y que fue por medio del popular juego virtual llamado Tetris, creado en 1984 por el ingeniero informático ruso Alekséi Pázhitnov: la Catedral de San Basilio, con la imagen de sus cúpulas inmortales, abría cada partida de este divertido entretenimiento.


Abraham Cababie Daniel

CASA YIN YANG EN CALIFORNIA

En Los Angeles, California, existe una casa que ha causado admiración a sus visitantes, pero más que a nadie a los arquitectos de todo el mundo. Sus creadores dicen que es la casa más sustentable del planeta, y no puedo estar hablando de otra que no sea la Yin-Yang House situada en Venice Beach.




Lo curioso de este inmueble es que no se acuña el concepto de «sustentabilidad» para hablar de áreas verdes ornamentales en él, sino de características específicas que se integran en el funcionamiento interno de la casa volviéndola 100% ecológica. Tal es el valor de estos recursos empleados en ella, que en la Convención Nacional AIA 2013 llevada a cabo en Denver, fue reconocida por el American Institute of Architects (AIA por sus siglas en inglés, con traducción como Instituto Americano de Arquitectos) y su Committee on the Environment (COTE por sus siglas en inglés, con traducción como Comisión de Medio Ambiente) como uno de los «diez mejores ejemplos de arquitectura sostenible y soluciones de diseño verde que protegen y mejoran el medio ambiente».

Los elementos que se mezclan en esta obra son reciclados en su totalidad: fusiona bambú, azulejos, piedra artificial y acabados de baño, todos ellos con materiales de reutilización. Además, aprovecha al máximo los paneles solares que se encuentran en las vistosas terrazas del patio al recibir la luz del sol durante todo el día, neutralizando los rayos UV y otorgando grandes cantidades de sombra para comodidad de sus dueños, dirigiendo por la noche esta energía recolectada a cada habitación de forma precisa.

Para reforzar la construcción y evitar así los calores sofocantes que se producen en California, se elaboró un techo verde con aislamiento de celulosa y una serie de otras características sostenibles que ayudan en la distribución y rendimiento ideal de la calefacción y la refrigeración de acuerdo con la temperatura natural de cada época del año.

El objetivo de este diseño fue crear un espacio único para una familia en crecimiento, el cual no sólo ofrece una opción para vacacionar en verano, sino para vivir en un lugar amigable con el medio ambiente.


Abraham Cababie Daniel

BRASILIA, CIUDAD DE LA ARQUITECTURA MODERNA

Hablar de Brasilia es hablar de una de las ciudades del mundo con mayor crecimiento urbano, crecimiento que ha generado la edificación de obras arquitectónicas donde los ojos del mundo se han posado desde entonces.




Capital de Brasil, localizada en la parte central del país, evolucionó de tal forma en materia inmobiliaria que me parece importante dejar en claro que a pesar de que su edificación surgió con las promesas populistas de Juscelino Kubitschek para ganar la presidencia de su país en 1956, y a pesar de que su construcción fue la consecuencia de un alarde presuntuoso por mostrar la capacidad arquitectónica brasileña, también respondió a una voluntad generalizada por parte de la ciudadanía, voluntad que se planteó desde la época colonial por trasladar la capital federal de la costa al interior del país, en aras de poblar un espacio donde el desarrollo económico, político y social sería más efectivo para la nación.
 
Y detrás de este gran proyecto estuvo una de las duplas más prominentes del último siglo: Lúcio Costa, arquitecto urbanista responsable del proyecto y encargado del diseño general de Brasilia, y Oscar Niemeyer, arquitecto a quien debemos el planeamiento y la creación de los edificios más bellos y funcionales de este lugar.
 
Ahora pensemos en lo que significó para la posteridad, en el ramo arquitectónico, el logro de este equipo: en tan sólo cinco años ambos colegas lograron edificar de la nada, en un terreno desértico, inhóspito, con las inclemencias propias que el territorio amazónico conlleva en sí mismo, una de las ciudades más modernas aún al día de hoy, a tal punto que después de 50 años de su culminación sigue posicionada en la élite del mundo cosmopolita. Es decir que tanto Costa como Niemeyer consiguieron plasmar un sueño que muchos arquitectos deben poseer, pero que muy pocos pueden jactarse de haber alcanzado, quizá sólo ellos dos: erigir un complejo que dure y asombre por centurias enteras.

Ahora situémonos, para tener una idea bastante somera de la magnitud que posee Brasilia, en el punto más elevado de los dos ejes principales que la cruzan igual que alas de un avión, desde el que se goza una incomparable vista del centro de esta urbe. Desde ahí podremos observar la Plaza de los Tres Poderes, el Panteón de la Patria, el Palacio de Planalto, las cúpulas de la Cámara de los Diputados, la Catedral Metropolitana, el Templo da Boa Vontade (Templo de la Buena Voluntad), el Santuario Don Bosco, el Puente JK ―nombrado así en honor a Juscelino Kubitschek― y muchas otras maravillas de concreto que asombran a todo aquel con la suficiente suerte de poder contemplarlas.


Abraham Cababie Daniel

NAKAGIN CAPSULE TOWER

Sin duda alguna, la influencia que han tenido los arquitectos japoneses en el mundo entero es notable, hombres visionarios que mostraron al público global que lo imposible en el ramo de la construcción no existe. Uno de ellos es Kisho Kurokawa y su obra, quizá la más reconocida en Tokio, es la Nakagin Capsule Tower.




Este complejo, inaugurado en 1972, cambió paradigmas en su tiempo ya que en esencia es una torre de departamentos, pero su diseño vanguardista va más allá de un simple espacio habitacional: su arquitectura, pionera en el ámbito de la sustentabilidad bajo la corriente del «metabolismo», se basa en el reciclaje móvil, pues cuenta con 144 cápsulas independientes entre sí, todas conectadas alrededor de un núcleo central en diferentes ángulos y cada uno de estos módulos puede ser sustituido, intercambiado o ampliarse según lo requieran las necesidades de los usuarios, debido a que sus muros laterales son de hormigón y acero liviano y se ajustan con tan sólo 4 tornillos de alta tensión, permitiendo que las unidades sean reemplazables, modificables o hasta desechables sin causar grandes afectaciones a la estructura principal del edificio y empleando muy poco tiempo en ello.

Establecida en el distrito Ginza, Tokio, su finalidad fue la de proveer un lugar de descanso a la población flotante que representan los miles de trabajadores de la zona ofreciéndoles, en sus 14 pisos, cuartos de 3.8 por 2.3 metros cuadrados y 2.1 metros de altura con una ventana circular en uno de sus paneles, una cama, baño integrado, TV, radio y despertador, comodidades más que suficientes para que una persona lo habite cómodamente entre semana. Sin embargo, como se mencionó líneas arriba, el espacio interior de cada módulo puede ser manipulado mediante la interconexión de varias cápsulas permitiendo el alojo indefinido de una familia entera en lugar de un solo individuo.

Para finalizar diremos que la importancia que representa la Nakagin Capsule Tower en la arquitectura contemporánea es el afán de Kurokawa, quien observó que las ciudades japonesas tenían una «vida útil» temporal e impredecible ―no olvidemos que Japón es una tierra azotada constantemente por severos ciclones y fuertes terremotos que han devastado poblaciones enteras―, por lo cual buscaba la forma más eficaz de trasladar una vivienda o, en su defecto, volver a construirla sin tantos contratiempos.


Abraham Cababie Daniel

BIBLIOTECA COMUNITARIA BISHAN EN SINGAPUR

Si escuchamos la palabra «biblioteca» inmediatamente nos viene a la mente un lugar con muchos libros, pero si hablamos de la biblioteca comunitaria de Bishan en Singapur, hablamos de otra cosa: uno de los lugares más fascinantes en la actualidad dedicados a la lectura.




Según la RAE, el concepto de biblioteca se define como un «conjunto de libros», y en este complejo pareciera que, literalmente, es un conjunto de libros gigantes los que se asoman por su fachada: adornada por diversos vidrios de colores, la finalidad de este recurso visual es dotar al edificio de una gama de tragaluces que traslucen distintos tonos cromáticos en su interior, propiciando una atmósfera tranquila y relajante para los lectores que la visitan.

Es importante mencionar que el inmueble no es sólo un edificio impactante a la vista, sino que también resulta un ejemplo de sustentabilidad, pues el inmueble está perfectamente orientado para aprovechar el paso del sol reduciendo con ello el gasto en electricidad mediante un amplio patio en la zona principal, el cual permite el paso de la luz natural a la zona más transitada de la biblioteca.

Agreguemos a todas estas condiciones únicas el hecho de que sus altas ventanas, que corren del techo hasta el suelo, permiten observar desde afuera a las personas que disfrutan con el deleite de la lectura dentro del edificio.

Pensando que un arquitecto no sólo es aquel que crea, planea y construye complejos inmobiliarios, sino que también es responsable del espacio donde los asienta modificando así el ambiente y su entorno, puedo afirmar ampliamente que la biblioteca comunitaria de Bishan es un referente en este tema, siendo sin duda alguna una muestra clara de sustentabilidad en el mundo entero.


Abraham Cababie Daniel

ANTONI GAUDÍ, ORGULLO CATALÁN

Existe un arquitecto que desarrolló en el mundo innumerables complejos los cuales, con el correr del tiempo, han adquirido múltiples interpretaciones convirtiéndose, tanto estas obras como la vida de su creador, en objeto de culto. No hablo de otro más que de Antoni Gaudí, quien revolucionó el arte arquitectónico al hacer lo que le dictaba su corazón, frase que no sólo acuñó, sino que es una máxima con la que muchos de nosotros nos hemos regido en varios de nuestros proyectos. Literalmente, el orgullo de Cataluña dijo: «Para hacer las cosas bien es necesario: primero, el amor; segundo, la técnica».




Cataluña es popular en el mundo por dos cosas: el equipo de fútbol Barcelona y las construcciones únicas de Antoni Gaudí, y no es para menos, ya que siete de los trabajos de este famoso artista asentados en dicha ciudad han sido declarados como Patrimonio de la Humanidad por la United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization (UNESCO por sus siglas en inglés, con traducción como Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura); la lista, según lo muestra la página oficial de esta organización es la siguiente: Parque Güell, Palacio Güell, Casa Milá, Casa Vicens, la obra de Gaudí en la fachada de la Natividad y la cripta de la Sagrada Familia, la Casa Batlló y la cripta de la Colonia Güell.

En todas ellas Gaudí encontraba una esencia personal para cada una, pues el sentido arquitectónico cambiaba de forma independiente en sus edificios conforme intentaba moldearlos siguiendo, o mejor dicho imitando, los patrones que veía en la naturaleza misma, siempre respetando lo más posible las leyes de esta insuperable maestra, por lo que no hacía bosquejos en papel, sino que se limitaba a plasmar en maquetas lo que su mente figuraba y aún éstas nunca fueron definitivas, pues siempre modificaba sus planes originales al avanzar en sus proyectos.

Por tanto podemos asegurar que la suya se trataba de una obra basada en la belleza del pensamiento espontáneo, y así su trabajo arquitectónico ha sido considerado por largo tiempo ―y posiblemente por muchos años más― como uno de los más inspirados, uno de los más eficaces y uno de los más sustentables ambientalmente hablando. No es de extrañar que Gaudí afirmara: «La originalidad consiste en volver al origen. De modo que es original aquel que, con sus medios, vuelve a la simplicidad de las primeras soluciones».

Por todo lo anterior no podemos negar que Gaudí, sin duda, fue un arquitecto que entendía a la perfección lo que representa la geometría y el volumen de un complejo al sacarle provecho a ambas cualidades para combinarlas, con su gran capacidad imaginativa, en proyectos que mayormente eran llevados a cabo sin necesidad de planos previos, hecho que lo hizo pasar a la historia como el máximo representante artístico catalán.


Abraham Cababie Daniel

30 ST MARY AXE: EL «PEPINILLO» DE LONDRES

Es muy común que cuando los edificios logran sobresalir y ser referentes arquitectónicos en el mundo entero, el público, de cierta manera, los convierta en algo suyo al renombrarlos con apodos que denotan el cariño que dichas construcciones inspiran en el sentir popular de las personas que los admiran, y en Londres no es la excepción con el 30 St Mary Axe, al que coloquialmente conocen simplemente como The Gherkin, es decir: el Pepinillo.




Este rascacielos podría ser parte de una novela de ciencia ficción, ya que aparte de su diseño neofuturista, se caracteriza por ser la primera construcción ecológica de Londres, una obra que incide a la perfección con el desarrollo urbano de una ciudad emblemática en el orbe entero.

Es importante mencionar que el proyecto fue diseñado por Norman Foster, su antiguo socio Ken Shuttleworth y por ingenieros de Arup, construido por la empresa sueca Skanska y abierto al público en mayo del 2004.

Tal y como se menciona en la página oficial de Foster+Partners, una de las características más especiales de esta construcción es que «tiene 41 pisos independientes con 76,400 metros cuadrados de superficie útil, en los cuales se incluyen oficinas y un centro comercial al cual se accede desde una explanada de reciente creación. En la parte superior del edificio hay una sala de reuniones que ofrece una espectacular vista panorámica de la capital británica».

Cabe destacar que su innovadora geometría radial parte de una base circular que se va ensanchando a medida que asciende y que se estrecha al llegar al vértice final, de ahí la semejanza que mantiene con el encurtido que generalmente acompaña a una sabrosa hamburguesa. Sin embargo, es importante decir que esta singular forma no obedece sólo a un fin estético, sino que también responde a factores ambientales al reducir la desviación del viento contrariamente a lo que sucede con una torre rectilínea de tamaño similar, lo cual favorece un clima agradable tanto en la calle como en su interior, pues los diferenciales de presión externa son aprovechados en el interior para accionar un sistema único de ventilación natural.

Por todo lo anterior, sin duda alguna el Pepinillo plantea una nueva relación entre la naturaleza y el hábitat cosmopolita de cientos de ciudadanos londinenses orgullosos de su rascacielos, el cual, gracias a sus medidas sustentables, posibilita que el complejo consuma únicamente la mitad de la energía requerida por otras torres de oficinas con sistemas convencionales de aire acondicionado.


Abraham Cababie Daniel